jueves, mayo 24, 2012

No puedo decir "no puedo"



Una frase que podría ser casi casi una contradicción en sí misma da paso a uno de los grandes problemas que le aqueja a no poca gente, esa imposibilidad (casi incapacidad) psíquica y física de negarse a hacer algo.

El origen puede estar en muchas partes, tal vez solo una... bastante recóndita como para no darte cuenta y poder subsanarla, quizás eres el segundo de tus hermanos (o el último, o el más feo, o el menos hábil) y en tu afán de sobresalir y ser "primero" en algo cuando papá decía: "¿Y hoy quien compra el pan?", ibas corriendo como si de ello dependiera tu vida, sin importar que usabas la pijama de mujercita de tu hermana mayor (o esos leggins de lana), así, a medida que fuiste creciendo se fue acentuando esa necesidad de "destacar", según tú sobre alguien, de ser el siempre disponible, el que siempre puede, el "que nunca falla". Grave error.

Para tu mala suerte las tareas mientras vas creciendo ya no son; comprar el pan, pasarle las almohadas a tu mamá, regar las plantas del jardín (los dos maceteros para ser exactos) o poner a tus peluches en orden de tamaño. Poco a poco la carga empieza a hacerse mas pesada, ya te dicen: "Juanito, olvidé esto del mercado ¿vas?" y pues... ¿como negarte? si a tu pobre madre nadie la ayuda, ahi va Super Juanito a solucionar un problema más, ya en el colegio es otra cosa, como es lógico poco a poco formaste un perfil del que no eres consciente y que vas sobre ti como un cartel luminoso que dice "YO LO PUEDO TODO Y SI NO ME LAS ARREGLARÉ" -¿Quien me ayuda a sacudir la motaaa?-, ahí vas otra vez... en tu afán de niño hambriento de ese dulce galardón que ha de ser que se sacudan el cabello de un lado a otro, bien despeinado y algo mareado regresas a tu sitio con aire triunfal, ja.

Pobre de ti, has caído en esa vorágine hambrienta que es la necesidad de ser aceptado por cosas que haces por otros con el único afán de recibir algo de reconocimiento, pasarás poco a poco a la fila de los ñoños acusetas de la secundaria, esos a los que nadie les cuenta nada, esos a los que solo te acercas cuando te falta una tarea, o "no sabes" como resolver tal ejercicio, a los que ninguna chica ni linda, ni simpática, se quiere acercar, pero que si... son los encargados del aula protegidos de la profesora de turno..

Como es obvio, tu camino triunfal hacia el podio del ser (para ti) casi perfecto no termina aquí, después tendrás amigos en la universidad, serás el que por no quedar mal se amanece más de la cuenta por otros, el típico alumno ejemplar que solo buscas cuando es conveniente, ese.
Ya en tu etapa laboral, el post podría expandirse bastantes lineas más pues estos sujetos son todos unos personajes, caracterizados principalmente por aplaudirle todo al jefe, así este haga gala de su sentido del humor burlándose del monaguillo de turno (osea tú), aceptando trabajos con tiempos mas que descabellados, sobre exigiéndose al punto de la casi convulsión, entre otra joyas que son bastante comunes dentro del mundillo oficinezco.

Una extensión para nada corta de este tema, es ... la pareja, como una persona que no suele negarse a nada podría ser un varón bien puesto (como diría alguna abuela), uno capaz de tomar y debatir decisiones que repercutan para ambos, ojo no se trata de ir en contra de todo y de todos, que de estos también hay un buen grupo, pero la idea es hacer y decir las cosas que creas conveniente cuando las creas convenientes, no sólo decir lo que el otro quiere escuchar, pero también aprender que ante todo esta respetar el libre pensamiento de cada uno, habiéndote "labrado" tú solito este camino de necesidad exagerada de aprobación pues es complicado decir que no, y finalmente terminas siendo el mártir-victima-tonto útil- de muchos malintencionados seres.

En este caso hay 3 cosas que te pueden ser de utilidad (si es que en algo quieres cambiar):
  • Antes de responder, tomate unos minutos para pensar si realmente puedes y quieres hacer lo que se te pide.
  • Dar una respuesta ambigua que denote tu falta de interés en tal pedido, siendo cortés en la medida de lo posible. ("Ahora no puedo, tal vez en otra oportunidad")
  • Cuando ya tengas algo mas de seguridad negarte y no matarte dando explicaciones que al final serán en vano.("En esta oportunidad no puedo ayudarte")
El punto es hacer cosas que realmente estés dispuesto a hacer y dejar un poco de lado el afán desmedido de hacer algo por agradar, que siempre es buena una cortesía o un acto de desprendimiento, es cierto... lo es, siempre y cuando no nos ocasione sentirnos "usados" la mayoría de veces.

2 comentarios:

  1. Un saludo para "el gordo grasa" que toda chamba a de tener .

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  2. como me gustaria conocer a la autora de estas lineas, ojala algun dia me concedan semejante deseo, si alguien conoce su paredero, q me diga , puedo sentir sus pasos desde el lejano rugir de un metropolitano

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